sábado, 18 de abril de 2009

El comienzo...




Martes*

Hay algo que nunca podre terminar de entender en los hombres, esa necesidad de ser lo mejores amantes sin importar a que costo. Yo sabía que Emiliano estaba despidiéndose de otra piel anterior a la mía, y sin embargo, ¡como lo disimulaba! Con sus besos ahogaba en mi cuerpo a todos aquellos que nunca le entrego a ella; yo lo sabía. Me dolían los huesos al sentir su lengua recorriendo mi seco, abriéndolo en busca de un nuevo sabor. Sus labios intentan sellar mis sentidos, pero no pueden engañarme, todavía la buscaba. Ella estaba dentro de mi como tantas veces Emiliano había estado dentro de ella. Las mujeres sabemos esto, pero si eres inteligente nunca lo dirás, se quedara guardado como un amuleto de la suerte. Al menos así será un secreto compartido, pero nunca un amante en nuestra cama. Algun dia la olvidara, como yo lo he hecho con tantos hombres.

Edecan urbana.Monge,Patricia."Martes"

Ediciones habitacion 69,2008

-Incluso las sombras brillan en la pantalla-

En la oscuridad, en el refugio o el templo que es una sala de cine. La luz cruza la sala, sobre nuestras cabezas y es detenida allí, suspendidas sus partículas ante nosotros, sobre la superficie blanca y musa de algún material sintético, reflejante. Todo es brillo en el cine. Aun, repito, las sombras.

-La escena es larga y ominosa-

No se ven los personajes, nunca entran en el cuadro. Se insinúa una familia al interior de un coche. Los padres adelante, la hija atrás. El coche avanza por r una carretera de dos carriles, en lo que se antoja la campiña. Silencio. Es de madrugada y todo es azul. Un azul filtrado, tenue. Casi nebuloso, aunque todo lo que aparece retratado ante nosotros luce prístino. Vemos, de pronto, la mano de una niña salir. Cubre a la mano un papel metálico, azul también: la envoltura de la paleta de caramelo. Azul brillante. Silencio,, salvo por el ligero ronroneo del motor. La toma nos lleva debajo del coche, junto a una de las llantas. Descubrimos el liquido que gotea, cae sobre el pavimento: el aviso del catástrofe. El coche sale del cuadro. Queda el camino, la luz del amanecer, ante nosotros. Se escucha, entonces, la colision, el metal y los vidrios que ceden ante el impacto. El coche, destrozado, aparece de nuevo a cuadro. El cofre se ha fundido con el tronco de un árbol. Y allí esta, solitaria, la envoltura de papel metalico, azul brillante como testigo inmaterial del siniestro.

David miklos

3 comentarios:

Anónimo dijo...

HOLa pREcIOsa!..
MUy pRofUnDO!!..la VErdaD te Kedo MUY bIeN..AuNKe Ya SAbES nO..ke NO mE gUsTA lEEr..jAJa..BUeNO luEGO mE exPLIcaS..TE feLIcItO..sUerTE!!..TkM.. MaNdY!

Elias the Illusionist dijo...

ooo, que bien que ya tengas blog amiga...

me gustó la primera entrada, me gusta como relatas las cosas de una manera sutilmente explicita.

:)

Elias the Illusionist dijo...

no te olvides de ver mi blog y tambien de comentar chikaaa

Sigamos retratando Ilusiones falsamente verdaderas.

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